Vivimos los días que nos tocan

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Reconozco que en cierto sentido estoy cansado de Estados Unidos
Reconozco también que cuando tuve la oportunidad de saltar de Londres a Washington DC en el 2000 además de las importantes razones personales pensé que ere un desafío y una oportunidad para entrar en el vientre de la bestia y entenderla.
Y en gran medida así ha sido. Pero desafortunadamente la experiencia y lo aprendido han cambiado poco muchas de aquellas ideas con las que partí. Noto como esa inquietud y curiosidad hacia esta nación se están terminando a la vez que mantengo y defino otros intereses.

Cada vez se hace más difícil el ritual de cruzar la frontera para regresar a lo que a fecha de hoy constituye mi casa. Una practica que reitera la dinámica que define la ciudadanía y los derechos basándose en el privilegio ilusorio de la superioridad nacional. Algo demasiado frecuente en el mundo que vivimos y que aquí veo exacerbado tras el mito de la inclusión conveniente y las groserías de una frontera que aplica un mayor escrutinio dependiendo de donde vengas. La más reciente en el aeropuerto de Detroit donde: ¿se nos evaluó con particular agresividad por qué viajábamos desde México? Y digo agresividad que no eficiencia. Una intimidación que iba más allá de la persona atendida en ese momento. Todos escuchamos en las colas con claridad como el funcionario le gritaba a la mujer: "¿tienes trabajo en México? ¿Por qué has venido de visita?" O en una de las últimas entrando por Miami donde otro empleado de la seguridad nacional gritaba en medio de las masificadas colas como si no estuviéramos allí, como si nadie importara: "¡Atiende primero a los ciudadanos estadounidenses! ¡Los demás que se aguanten apretados como sardinas!"

Entre otras a esto se añaden las medidas de supuesta seguridad que se aplican sólo a los vuelos con destino a Estados Unidos, con lo que se comunican varios mensajes. Por una parte una mayor sensación de riesgo, riesgo de ser atacados, un riesgo que promueve y justifica la acción política que hemos visto en los últimos tiempos. Por otra parte la idea que Estados Unidos es más importante, merece mayores medidas de seguridad y el valor de su estabilidad pasa por el recorte de libertades para propios y extraños. El monstruo cada vez va a más, tras los cortaúñas o descalzarse en los controles de seguridad ahora viajamos con la prohibición de líquidos.

Nada impide que este discurso pare aquí. Y así, cada vez se está reafirmando lo que en mayor o menor medida siempre existió y ahora es cada vez más fuerte, la existencia de una vida fuera y dentro de Estados Unidos, exacerbada más allá de las diferencias culturales, las diversidades legales y las supuestas particularidades de las autodefinidas naciones democráticas. Cada vez hay una mayor distancia entre esto y lo otro. Cada vez veo más claro donde yo debería estar. Y desafortunadamente esta es una sensación que cada vez veo más compartida por otros en situaciones similares y tímidamente está entrando en nuestras conversaciones.

Pero si yo - inmigrante privilegiado, inmigrante de élite - trascurro por estos caminos ¿que no significará esto para otros con menos recursos y que se enfrentan a mayores desafíos en sus vidas? La disonancia entre el discurso del poder, que permea la cultura populista y la comunicación de masas, y las fricciones cotidianas de una ciudadanía ausente de sus propios problemas, desde la extensa pobreza a la discriminación institucionalizada, desde la falta de un programa social al favorecimiento descarado de aquellos que no necesitan ser favorecidos de nuevo, cada vez es mayor y menos aguantable.

Me gusta lo que hago y aprecio la oportunidad que tengo. Probablemente lo haga durante más tiempo aquí. Gran parte de lo que hago - y buena parte de lo que me gustaría hacer y hacer más - tampoco requiere una localización fija. Estoy cansado de aquello que llamamos EE.UU. Está dicho.

Comentarios

Vaya, ya estaba empezando a

Vaya, ya estaba empezando a acusar el mono de tus historias (por cierto, algún día me tendrás que confesar tu secreto para conseguir esas pedazo de fotos, eres el que tiene el gatillo más rápido de la costa este)

Bueno, en numerosas ocasiones hemos hablado de temas, si no calcados a los que comentas, sí muy cercanos y estrechamente ligados. Sinceramente, esto hace 60 años tenía un nombre: fascismo. Es la represión en nombre de una supuesta supremacía racial, cultural, religiosa... Es el sometimiento de una parte del mundo (ya sea fuera o dentro de las propias fronteras) por puro miedo y para crear una falsa sensación de seguridad.

Respecto a los aspectos más personales, me hace gracia que llevo unos días (como me sucede periódicamente) pensando en lo que supondría emprender el camino en sentido contrario. Reconozco que sería una huída, por lo que no lo consideraría una elección, pero siempre me ha atraído el escaparme de todo y de casi todos. Pero me faltan arrestos, lo he de reconocer...

Y nada, ánimo mientras te sigan quedando ganas y fuerzas de estar por allí, y suerte cuando decidas reemprender la marcha.

 

un saludo.

Tocaba

Imagen de Daniel Lobo

Gracias Jimmy,

Ya tocaba que apareciera, y es que me he dado un buen y muy interesante viaje por México DF aprovechando el puente del día del trabajo. Ese puente que como probablemente sepas se trasladó a septiembre para huir del movimiento obrero a pesar que - cosa que muy pocos recuerdan por aquí - el 1 de mayo conmemora un acontecimiento estadounidense. En fin...

Ya que lo he mentado, lo de México es fascinante y merece algún/os mensaje/s para hablar de la intrahistoria compleja del aún presente conflicto electoral, los mecanismos culturales y urbanos del DF, y algún retrato visual. Habrá fotos (por cierto gracias, pero lo mío ya es deformación y obsesión artística, además a base de hacer fotos alguna ha de salir buena. Es como lo que me pasaba hace casi diez años con el paquete de tabaco si no lo llevaba. Hace tiempo que es la camara la que ha de ir en el bolsillo.)

En cuanto al trasfondo del post sabes bien que compartimos mucho terreno y estoy de acuerdo. Ese es el terreno por el que andamos. En el contexto más personal, gracias también por el apoyo. Aún así es una charla que creo nos afecta a muchos y he tenido más de una vez. De hecho si estas fiestas paso por allí tengo otro amigo que quizás también se podría juntar para esa copa que tenemos pendiente. El caso es que el deseo de salir es legítimo y hay que animarlo. Así reconozco que en cierto sentido estoy en una postura muy comoda, y como suele pasar conservadoramente, cada cambio es una trasformación, y son demasiados los que van o vuelven y las pasan muy canutas. No creo que mi camino pase por "volver", no lo se, pues siempre ya de visita vuelvo. Y así vamos creciendo y cada vez se suelen adquirir más compromisos, más ataduras y una emigración puede ser más dura y dificil. Que se yo... Ya lo iremos hablando. Despues tengo claro hace mucho que Estados Unidos no es un lugar ni para envejecer, ni para criar niños, y sólo recomendarselo a los amigos con bastante letra pequeña.

Un gran saludo,

Daniel

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