
Hay una saturación de voces de la izquierda que a veces más que voces son ecos. Este desafortunado fenómeno está bien ilustrado en el reciente caso de las vergonzosas palabras del ex presidente de gobierno español José María Aznar. Tras la reacción y denuncia inicial, se ha sucedido repetición tras repetición de un mensaje que cambia poco en sus diferentes versiones llegando a convertirse en ruido y no en crítica desde el que ya sólo se puede oír el nombre del implicado. Se está consiguiendo promocionar las palabras de un individuo que cada vez debería ser menos relevante. En definitiva, desde la izquierda se le hace el juego.
Algunas respuestas han sido más interesantes que otras, algunas señalando a las incorrecciones históricas, otras señalando su falta de razonamiento, pero en cualquier caso normalmente apenas ladrando al individuo, y a medida que la noticia se alejaba pero la intensidad de la lluvia de mensajes no disminuía ladrándole más y argumentando menos. En esta cantinela que ha permeado medios de masas, particularmente la blogosfera progre, y conversaciones en la barra de cualquier bar, no sólo se han ido regurgitando los mismos argumentos sino que se ha comenzado a caer en generalizaciones y gratuidades que genuinamente no vienen al caso y no ayudan a generar un proyecto y crítica relevante desde la izquierda.
Primero está la fácil y cómoda generalización en torno a Estados Unidos, confundiendo gobierno con sociedad y señalando que Aznar ha encontrado su audiencia en un lugar que le va como anillo al dedo. Mientras que opino que gobierno y sociedad estadounidenses están empapados de graves problemas muy molestos y complejos, creo que esta también es una de esas opiniones más fáciles y a menudo menos argumentadas desde la izquierda blanda que de hecho ignora las opiniones internas críticas de Estados Unidos, los movimientos alternativos existentes y la posibilidad de contribuir a un cambio de paradigma en el País.
Este razonamiento da su siguiente paso lógico al equiparar a la ciudad de Washington D.C. con el gobierno que se siente en la Casa Blanca y/o con aquellas organizaciones conservadoras localizadas en la ciudad. Así en lugar de estar en una ciudad con mayoría afro-americana, con una gran presencia de otras minorías, con un voto local abrumadoramente demócrata, la ausencia de derechos constitucionales, serios problemas sociales y una fricción con el congreso que la convierte en capital del imperio, parecería que estamos ante el centro neurálgico del pensamiento conservador, con tropas de neoconservadores andando por las aceras. Cuando que realmente estamos frente a una élite del poder aislada de su contexto físico y social.
De la misma manera, el lugar que Aznar utilizó para hablar se ha promovido en primera página y ha sido asociado como relevante a un pensamiento conservador sin examinar donde ocurrían los hechos. Entre las muchas y establecidas organizaciones de pensamiento e investigación política, social y económica que pululan por DC, y con afiliaciones muy diversas, el Hudson Institute no es ni un lugar establecido ni tiene las credenciales para prestarle mucha atención. A pesar de unos 40 años de existencia ha transitado por varios lugares hasta dar con sus huesos en el Distrito en el 2004, probablemente algo tarde para agarrar tajada del movimiento neoconservador aunque sólo sea por la dura lucha que va a recibir de sus grandes competidores neocón como la Heritage Foundation o el algo más independiente CATO Institute. Así ha mostrado una línea de investigación oportunista que le ha llevado a reaccionar ante la falta de fondos para la investigación en política militar - su primera área de especialización - para pasar a asuntos económicos, educación o ahora con su mudanza a Washington meterse en temas de política internacional y seguridad nacional.
Es decir, Aznar está hablando desde una organización de quinta fila y dudosa relevancia y credibilidad entre los mismos movimientos conservadores con los que se le suele identificar, equivalente a estar cada vez más cerca de una reunión de simpatizantes carlistas en un apartamento de Madrid que a una aparición en el congreso. Pero en su camino a la irrelevancia está contando con un gran apoyo, precisamente de aquellos que se le oponen, logrando la reivindicación del personaje. Así la izquierda popular, la izquierda digital, está sirviendo de amplificador a Aznar y su pensamiento conservador radical. Sin olvidar una legítima denuncia, quizás sea momento de buscar un papel más crítico y alternativo. De otro modo corremos el riesgo de ver que el monstruo recupera la salud y en buena parte ha sido porque nosotros le hemos estado alimentando.
Yo también estoy muy
Yo también estoy muy cansado con que si dice o deja de decir. ¿Estamos ante el primer mandato de Zapatero y tanto nos preocupa lo que diga este fulano?
Gracias por el mensaje.
Interesante
Un análisis interesante de este episodio. Y digo interesante porque, estando de acuerdo en la idea de fondo que (creo) quieres transmitir, no había caído en la cuenta de analizar este tipo de sucedidos desde ese prisma.
La idea a la que me refiero, y con la que digo comulgar, es esta:
no ayudan a generar un proyecto y crítica relevante desde la izquierda.[...] Sin olvidar una legítima denuncia, quizás sea momento de buscar un papel más crítico y alternativo.
Digamos que esta actitud, presente y palpable cada día, aparece en muchas ocasiones, y puede que tengas razón y ésta sea una de ellas. Cuando se supera el límite que dice hasta donde llega la crítica todo se convierte en un intercambio de mensajes vacíos, simplón y poco ambicioso, demasiado parecido a otros (gobierno y oposición en cualquier Estado, lucha bipartidista sin importar quien gobierne en otros países... la política partidista al fin y al cabo). Pues creo que sí, me parece un buen análisis.
salud
PD. Estreno aquí una flamante SUSE10.1 como único SO (aunque obligado porque hoy tuve que formatear de nuevo el portatil, y eso, además de mi desconexión forzada, me ha divorciado definitivamente de Windows y me tiene alejado del blog)
Loros
Gracias Jimmy,
Es tema difícil. En parte te harás cargo que viene por el ritmo mayoritario en muchas plataformas de un apoyo palmeril al PSOE y un ataque mecánico al PP o viceversa según sea el caso. Tema que tal y como se presenta habitualmente a mí me interesa bien poco. Alimenta la polarización, con el trato habitual se suele quedar en superficialidades, le hace el juego a unos y otros y maquilla ciertos movimientos con una misma retórica eliminando matices, la diversidad de opiniones y generando una dicotomía falsa.
Una izquierda sin proyecto se convierte en un animal deshuesado y en continua dependencia del sostenido extremismo de la derecha actual, ocupando el terreno que esta ha abandonado y sólo mientras esta no se de cuenta o no sea capaz de retomarlo.
A mí también me interesa cada vez menos lo que dice este hombre y por ejemplo me resulta ya mucho más molesto que Zaplana soltando barbaridades insignificantes las respuestas de Rubalcaba, reivindicando su gestión por ser gobierno frente a la conspiranoia y mintiéndose en un jardín falaz que pone su veracidad investigativa al lado de la muy cuestionable administración Bush, o la más accesible y fea generalización en torno a la españolidad de los afectados por el 11M, cuando que hubo una diversidad de afectados y por poner la etiqueta "española" en una frase, no le da mayor veracidad a un argumento. En fin, desde un auto etiquetado de izquierda, quizás nos haga mayor falta examinar críticamente los contenidos propios frente al consenso que podamos tener ante las sandeces que Aznar ejemplifica tan bien.
Saludos,
Daniel
PD Felicidades por ese sistema operativo. Ya contarás. Yo tengo muy poca experiencia con Linux y con tiempo me gustaría meterme, mientras tanto esa salida de Windows no puede ser mala...
Totalmente de acuerdo...el
Totalmente de acuerdo...el prenda ese no debería pintar nada.
No creo que importe mucho
No creo que importe mucho promocionar a Aznar, que a fin de cuentas no es candidato, si con eso se consigue el desprestigio del PP.
La única pena es que no haya salido Rajoy apoyando a Aznar, porque eso hubiera sido una buena oportunidad para zurrarle.
No se yo...
No se yo... Yo creo que ese desprestigio lo tiene ya logrado, sobre todo entre la izquierda y ahora ya entre centro o centro-derecha. Ganas de zurrar a Rajoy tampoco tengo y es que en buena media se hacen justicia solos. Pero en parte habría que plantearse si una derecha más razonable, menos radical, es necesaria para hacer reaccionar a la izquierda oficialista. Y así un llamado socialismo obrero en el gobierno no se sienta comodo y desarrolle políticas y reformas de más peso y menos complacencia.
Saludos,
Daniel
Enviar un comentario nuevo