
Estaba bastante claro desde las primeras noticias que "Trespass" se iba a convertir en una referencia inevitable dentro del arte urbano. El libro, producto de los esfuerzos de los fundadores del Wooster Collective, junto a Ethel Seno, Carlo McCormick, y bajo el patronazgo editorial de Taschen estaba posicionado para dejar una huella en la percepción y diseminación del arte callejero. Dejando calidad y méritos aparte, la maquina promocional de la gran editorial, junto a la reputación callejera y la devoción en la red hacia los autores, ofrecía un serio empaque, y es cierto que de hecho "Trespass" parece un libro obligado en el mundillo de la cultura urbana. E inicialmente, quizás incluso sea un buen libro para recomendar. Pero siendo tan influyente y prominente arriesga reforzar algunas tendencias que estereotipan la cultura urbana, la comunicación abierta y la disputa por un entorno público relevante.